a) La Prehistoria en Europa. Antes de la llegada de las artes pictóricas tal y como la conocemos hoy, en los pueblos de la vieja Europa pasaron cientos de generaciones a lo largo de miles de años, sin que tengamos conocimiento que sucediera nada relevante digno de mención.

En el continente europeo y concretamente en la península, se concentran una buena parte de los descubrimientos del arte parietal de la prehistoria mundial, conservándose numerosos yacimientos de gran relevancia, muchos de los cuales han sido declarados Patrimonio de la Humanidad.
Los grabados de animales en cuevas y grutas, es sin duda la primera gran manifestación simbólica, artística, social y espiritual de la humanidad con pinturas figurativas, esquemáticas y abstractas, que fueron desarrolladas a lo largo del Paleolítico, el Neolítico, la Edad del Cobre y del hierro.
En la península ibérica, entre otros muchos enclaves están: La Cueva de Altamira en Santillana del Mar, donde se hallan algunas muestras extraordinarias del arte paleolítico del mundo. Ésta fue descubierta en al año 1868 por Modesto Cubillas; pero cayó en el olvido hasta 1902, cuando el prehistoriador francés E. de Cartailhac publicó algunos trabajos acerca del hallazgo, lo que supuso un reconocimiento del valor histórico a nivel mundial.
En Ribadesella, en la desembocadura del río Sella, se encuentra la Cueva de Tito Bustillo. Fue descubierta en 1968 y tiene una única galería con diversas estancias anexas. Las representaciones rupestres varían según la época superponiéndose unas con otras, de acuerdo a las preferencias de quienes habitaron la cueva, que se calcula fue entre 22.000 y 10.000 años a.C.
La cueva de Ekain, en el valle de Sastarrain, (Deba) esconde en su interior un conjunto de pinturas rupestres del paleolítico. En la misma se halla una gran cabeza de caballo pintada en negro a tinta plana. En la parte central de la galería hay un conjunto de veinticinco caballos y nueve bisontes, junto a otras figuras menores. Un bello conjunto de pinturas del arte parietal en las que predomina el color negro, pero también hay rojo.
En el Campo Lameiro, en Pontevedra se encuentra el parque arqueológico de arte rupestre que guarda numerosas muestras de petroglifos (símbolos grabados en rocas previos a la escritura) de gran valor histórico. En este campo se halla una de las colecciones de arte rupestre más importantes por su calidad y cantidad.
Maltravieso, en las afueras de la ciudad de Cáceres. Una cueva que fue ocupada durante la Prehistoria en varios períodos, y que sirvió como refugio para cazadores del Paleolítico y como centro funerario para los humanos del Neolítico y de la Edad del Bronce. En el año 1956 se descubrió la presencia de pinturas rupestres en las paredes. Nueve paneles con diversos motivos artísticos, manos en negativo, series de puntos. También se encontró cerámicas y restos humanos.
En Benaoján, provincia de Málaga, se encuentra la cueva de la Pileta, un yacimiento prehistórico con arte parietal del Peleolítico y Neolítico. Descubierto en 1905 por José Bullón. Contiene un importante conjunto de pinturas rupestres, con muestras de cabras, caballos, cérvidos, etc. Entre las que destaca la yegua preñada y el pez. Al parecer además de ser hábitat para el hombre prehistórico, también fue un sitio para enterrar a los muertos, ya que se han descubierto restos humanos.
En Villar de Humo, (Cuenca) nos encontramos con un arte rupestre al abrigo rocoso de la zona, representando uno de los lugares más interesante de la península, con diferentes estilos que le hace único en sus características en el arte prehistórico mundial. Se diferencia por sus recurrentes escenas de caza con hombres y animales, como el ciervo, bóvidos y jabalíes, localizadas en cuevas de poca profundidad.
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