Veinticuatro horas en la preciosa villa de Urueña, municipio ubicado en la provincia de Valladolid, la cual fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1975, y desde el año 2007 la primera Villa del Libro de España, motivo por el que está incluida dentro de la red de Villas del Libro del mundo.

Esta pequeña villa medieval posee uno de los cascos urbanos mejor conservados de la provincia de Valladolid. El término de Urueña podría significar ‘agua que fluye’. Su situación en uno de los bordes noroccidentales de los Montes Torozos, le convierten por derecho propio, en un mirador natural de excepcionales vistas, alcanzando la vista en días claros, tanto la Cordillera Cantábrica como los Montes de León.

Una pequeña referencia a la historia, sin entrar en detalles, pues para eso ya están los libros, unas pinceladas de lo más significativo de lo acaecido en Urueña a lo largo de su rica y espléndida historia: Está ubicada en una región denominada Vaccea, lo que actualmente se conoce como Tierras de Campos. Los romanos ya utilizaron el emplazamiento de la actual Urueña para situar una plaza fuerte, en una extensión que superaba con mucho la posterior muralla medieval. Desde la época romana hasta la invasión de los árabes fueron siglos algo oscuros en los que existe poca o ninguna documentación. Hacia el año 1060 el Rey Fernando I ordena construir el Castillo sobre una antigua fortificación romana. En 1476 los Reyes Católicos confirman el Señorío de Urueña a favor de los Téllez Girón.

En 1755 el terremoto de Lisboa se deja sentir. El cura: “experimentamos un gran terremoto que duró como de cuatro a seis minutos y en él vi, que toda la Iglesia se movía y como que se caía, ya hacia el norte ya hacia mediodía, y las lámparas igualmente andaban de un lado a otro y las vigas del pavimento se temblaban como cuerdas de vihuela……»

La Guerra de La Independencia dejo huella en Urueña, muchos vecinos fueron fusilados por los franceses. En los libros sólo se indica que murieron «por el accidente». En la década de los 70 la Diputación de Valladolid compro y restauro la Casa Palacio del Obispo Urueñés. También se ha restaurado la muralla. En 1975 se declara a la Villa, la murallas de Urueña y la Iglesia de La Anunciada Conjunto Histórico Artístico.

La Muralla de Urueña fue mandada edificar por Doña Sancha, hermana del Rey Alfonso VII entre los siglos XII y XIII. Se conserva en un 80% con una superficie de casi siete hectáreas, de forma irregular. Se adapta al escarpado borde del páramo donde se asienta la villa. Consta de dos puertas, una al norte y otra al sur.

La puerta del norte “Azogue” constituye la entrada principal de la villa, se trata de un arco de medio punto flanqueado por dos cubos que crean un estrecho pasillo defensivo, preparado para proteger la villa de las posibles incursiones exteriores. Conserva los goznes de la puerta.

La puerta del sur, es un arco apuntado que antiguamente portaba las armas de los Girón, (hoy ya no se aprecian) condes de Urueña y señores de la villa, duques de Osuna y marqueses de Peñafiel. Su salida al páramo cae de manera abrupta hasta el valle. Está toda ella almenada y recorrida por camino de adarve.

Entrando por la Puerta del Azogue, nos encontramos a nuestra derecha la Iglesia de Santa María del Azogue. Comenzada a construir en el siglo XVI de estilos góticos y renacentistas, construida en piedra en una sola nave.

El castillo. Aquí residieron personajes muy influyentes de la historia castellana, como lo fue la reina Doña Urraca. Situado en el extremo sur-oriental de la población, presenta una forma rectangular adornada con cubos semicirculares a lo largo de todo su perímetro, a excepción del ubicado al sur, la llamada Torre del Homenaje. En el punto de unión del castillo con la muralla se encuentra un cubo de grandes dimensiones conocido con el nombre de Peinador de la Reina o Torreón de Doña Urraca. Hoy día sólo conserva los muros exteriores. La fortaleza-castillo estuvo también destinada a prisión. Entre sus muros sufrió condena, entre otros, el conde Pedro Vélez, que murió de una forma peculiar al ser encontrado en amoríos con una prima del rey Sancho III el Deseado (1157-1158). La sentencia, dictada por el monarca, decía lo siguiente: “No le den cosa ninguna donde pueda estar echado y de cuatro en cuatro meses le sea un miembro quitado hasta que con el dolor su vivir fuese acabado”.

A unos dos kilómetros de la villa, se encuentra la Iglesia Ermita de Nuestra Señora de la Anunciada de Urueña, construida en el siglo XI. En el siglo XVIII se añadió al ábside el camarín actual de planta cuadrangular y se cambió la portada de los pies. En el interior está la imagen de Nuestra Señora de la Anunciada, que es cuidada por una cofradía. Los cofrades la sacan cada 25 de marzo en romería. Hasta aquí las referencias.

Al caer la tarde, cuando el sol se esconde tras la espléndida muralla y el calor deja paso a un ligero viento, el lugar nos invita a pasear sosegadamente por sus calles empedradas, a contemplar sus casas señoriales, sus caseríos que no trasladan a otras épocas, descubriendo en cada calle, en cada rincón, algo diferente y bello.

Uno de los atractivos de Urueña es el impresionante paisaje que se puede contemplar desde el lado oeste de su muralla. Extensas vistas de los campos con multitud de colores cambiantes en función de la estación del año, y magnificas puestas de sol.

En Urueña se encuentra un valioso conjunto de espacios dedicados a la música y al libro que lo forman sus cinco museos. Tres de la fundación Joaquín Díaz, otro del intérprete y compositor Luis Delgado y por último la Villa del Libro, impulsada por la Diputación provincial de Valladolid.

Urueña cuenta con unas diez librerías en las que se pueden encontrar prácticamente todo tipo de libros, también diversas actividades para los amantes de la cultura y de las letras, como: la Boutique del Cuento, el Taller de Encuadernación artesano, la librería Alejandría, Librería Enoteca, o el Museo del Vino, etc.

La fundación Joaquín Diaz es un lugar que hay que visitar, respirar el aire de sus paredes con olor a madera, percibir el silencio reinante y descubrir la impresionante colección de instrumentos musicales con más de trescientas piezas, no tiene precio.

Otro lugar interesante que no debemos perdernos es contemplar la magnífica colección de campanas, con unas veinte piezas de formas y tamaños diferentes.

La gastronomía también ocupa un lugar importante en la villa. El lechazo, es uno de los platos típicos que podemos degustar, acompañado de un buen vino de la tierra, también el pichón en la época de caza, o los bollos de Aceite, un dulce típico que se puede encontrar en la panadería.


Descubre más desde juanmces

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Anterior entrada
Siguiente entrada

Entradas recientes

(C) juanmces, todos los derechos reservados

Descubre más desde juanmces

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo