Desde la pequeña localidad de Unquera, situada en la frontera entre Cantabria y Asturias, iniciamos el camino con la ilusión de empezar algo nuevo, de disfrutar de fantásticos paisajes, caminos, aldeas, pueblos y gente en nuestro lento caminar hacia el Oeste.
Merecen una mención las corbatas en Unquera. Según cuentan, allá por el año 1951, comenzaba la temporada invernal y D. Manuel Canal Cordero, trabajaba como cada día en el obrador familiar. Después de finalizar la faena diaria y en su afán siempre de mejorar, le dio forma a unos hojaldres, (sin saberlo, acababa de crear algo que iba a ser muy importante en su vida y en la de su pueblo) Como en otras muchas ocasiones, le dio a probarla a los clientes de su cafetería en plan degustación, y rápidamente se acabaron, al día siguiente era mercado de ganado en Unquera, eso suponía mucha gente en la cafetería, y fabricó varias docenas de estos hojaldres, pues el día anterior habían tenido muy buena aceptación, y el resultado fue el mismo. A partir de ahí empezó a fabricarlos, pues muchos de los clientes que le visitaban pedían aquellos hojaldres que habían probado, aún cuando por aquel tiempo todavía no tenían nombre.

Fue su padre el comerciante D. Manuel Canal Bueno quien le puso nombre al hojaldre en cuestión que por su parecido a la prenda de vestir le llamó CORBATA de UNQUERA. A partir de ese día se empezó a fabricar diariamente y prácticamente sin publicidad, sino el boca a boca, se llegó hasta estos días, en los cuales son muy populares, y eso es poco menos que un pecado, el pasar por Unquera, y no probarlas.

Ahora existen varios obradores que hacen las denominadas Corbatas, pero si quieres probar las auténticas, tienen que ser de la marca “RIO DEVA”, pues son las únicas que fabrica el inventor D. Manuel.

Todavía quedan coches de caballos en estos parajes que nos trasladan a tiempos pasados, en este caso con un burrito…

Siguiendo el camino, siempre dirección Oeste, no encontramos con la Cueva del Cobijeru. Está situada en el concejo de Llanes, muy cerca de la localidad de Buelna. Una zona rodeada de naturaleza que merece la pena una visita. En la entrada de la cueva hay que hacer algunas sentadillas, debido a su poca altura, después ya en el interior se puede caminar erguido a través de un pasadizo hasta llegar a una amplia galería con diversas formaciones rocosas provocadas por las mareas, la cual comunica con el mar Cantábrico.

Camino lento, sin prisa; pero sin pausa, disfrutando de las maravillosas vistas de la costa cantábrica, con un tiempo esplendido para el caminante, cruzando aldeas y pueblos, se llega al pueblo de Pendueles, una parroquia del concejo asturiano de Llanes. Está situada en el extremo nororiental, limita al norte con el mar, al sur con las parroquias llaniscas de Tresgrandas y Carranzo, al oeste con la de Vidiago y al este con el concejo de Ribadedeva.

Un pueblo pequeño; pero con mucho camino, desde donde emigraron muchos de sus vecinos, en tiempos no tan lejanos, a tierras sudamericanas a buscar un mejor porvenir del que les ofrecía su localidad natal, en aquellos años tan duros de la posguerra española. Parece que algunos si encontraron fortuna, según pudimos apreciar de los testimonios con los que contactamos en las escasas horas que pasamos en la aldea.

Para muestra de su historia, un botón. El palacio de Cristal de los Mendoza, situado en el centro del pueblo, hoy día en ruina; pero que en su momento fue una gran morada donde residió el Sr. Mendoza y su familia, que volvió de México, donde había hecho gran fortuna. Fue nombrado Conde por el Rey Alfonso XII, llegando a ser senador y diputado por Asturias, y también un buen benefactor de la villa de Pendueles.

Epitafio en el cementerio Municipal de Pendueles. Una muestra de lo que debió ser la vida en estas latitudes en tiempos pasados, parece que quien escribió éste vivió con gran padecer, y “Con llanto rego su cuna, con tormento vivió, y por fin aquí descanso”, según consta en la puerta de la entrada a la necrópolis.

Después de un descanso reparador en la aldea de Pendueles, donde fuimos atendidos y servidos por gentes encantadoras, continuamos camino hacia el Oeste, dirección Llanes. Por el camino, pudimos percibir la naturaleza, el bienestar que ofrece la diversidad del paisaje, la montaña al fondo a la izquierda, el mar Cantábrico a la derecha, con sus bufones, acantilados, cuevas, y playas no menos interesantes para admiración del caminante.

Uno de los bufones de las Arenillas, un lugar de acantilados a la orilla del mar Cantábrico, con bufones que se adentran más de cien metros desde el mar, y que hacen un ruido ensordecedor en momentos de marea alta.

Un lugar paradisíaco perdido entre naturalezas y acantilados, es la playa de Vidiago, situada en un rincón escondido, casi oculto a la vista, donde hacer un alto en el camino para respirar el fresco olor del Cantábrico.

Puente sobre el río Purón, una maravilla de aguas transparentes que baja directamente de los picos de Europa, con una biodiversidad que deja impresionado al caminante.

El verde predomina bajo nuestros pies y, al levantar la vista nos encontramos con un paisaje esplendoroso….

Antes de llegar a nuestro siguiente destino, Llanes, nos encontramos con este fantástico mirador de Toró, en la punta Randón. Desde donde se pueden apreciar playas y acantilados típicos de la costa Cantábrica. En está ocasión con un tiempo desapacible, con un fuerte viento y lluvia que nos remojo un poco la mochila.

Llanes, situada al borde del Cantábrico, concejo del Principado de Asturias que Ostenta el título de “muy noble y leal villa”, y que cuenta con una buena cantidad de playas, así como un importante patrimonio monumental.

Con un clima húmedo y lluvioso, algo normal en estas latitudes, no dispusimos a recorrer algunas calles más representativas y disfrutar con unos culines de sidra, en algunos de los muchos locales que hay en el centro de la villa.
Sin tiempo que perder, y después de un pequeño descanso en el hospedaje, situado a escasos metros de la playa del Sablón. Donde entrada la noche, pudimos disfrutar de una estupenda cena compartida con todos los peregrinos, repartidos entre diferentes mesas, dado lo nutrido del grupo y, donde no faltaron los cuchicheos, anécdotas de la jornada, así como otras charlas más profundas e interesantes.

Playa de Sablón
Habiendo descansado, e ingerido un fenomenal desayunados en el mismo establecimiento, y después de unos momentos de reflexión, nos dispusimos a iniciar la marcha dirección.

Playa de Palombina
En nuestro camino, con una jornada esplendida, meteorológicamente hablando, nos encontramos con arenosas playas, y paisajes no menos interesantes, como la playa de Palombina, la ensenada de Niembru, o la plaza de San Antolín.

Ensenada de Niembru y Parroquia

Playa de San Antolín
Cuerres una parroquia de Collera, que pertenece al concejo de Ribadesella. Es una pequeña aldea muy dispersa rodeada de naturaleza, y en la que según nos contaron, existieron algunos huéspedes, poco deseables, “Cimex lectularius”, vulgarmente conocido como chinches, lo que nos obligó a hacer algunos cambios de última hora para pernoctar.
Está situada entre la montaña y el mar Cantábrico, a los pies de la Sierra de Escapa. Avanzando por el camino jacobeo, justo antes de entrar en la aldea nos encontramos con un puente medieval sobre el río Guadamía. En pleno camino de Santiago cuenta con algunos hórreos y molinos. Destacan la casona de Covián y la ermita de San Mamés.

Después de una cena espectacular, como no podía ser menos en estas latitudes, donde el buen yantar es de lo más normal, y habiendo descansado convenientemente continuamos camino hacia la ciudad de Ribadesella, ciudad muy conocida por su famoso “Descenso del Sella”, río que cruza la ciudad, donde acuden numerosos deportistas de todas las partes del mundo, y cuya celebración se realiza en los primeros días de agosto de cada año.

Puente sobre el Río Sella
También destaca este concejo por su amplia variedad de actividades en todo tipo de deportes y naturaleza que ofrece al turista. En su entorno sobresale la cueva de Tito Bustillo, donde existen algunas pinturas prehistóricas y huellas de dinosaurio.

Playa de Ribadesella.
Por el camino, nos encontramos con una pequeña aldea y en uno de los jardines de una casa, existe este mosaico con nombres de lugares de todo el mundo, pintado por los propios peregrinos que han pasado por esta senda.


Playa la Vega
Vista de los Picos de Europa desde el camino, en su vertiente norte, todavía con abundante nieve, en los primeros días de abril. Aquí se encuentran las cumbres más altas de Cantabria. Los tres macizos principales de estas montañas están rodeados por grandes valles, aparecidos a lo largo del tiempo, y por las fuerzas de las aguas de los ríos que modelan las piedras y disuelven la tierra caliza.
Los Picos de Europa, Parque Natural y reserva de la Biosfera, está formada por los municipios de Amieva, Peñamellera Baja, Alta, Cabrales, y Cangas de Onís.

Picos de Europa
Por momentos el calor irrumpe durante la tarde y las escasas subidas que nos encontramos en el camino se hacen algo más duras; pero nuestro ánimo no decae y seguimos avanzando hacia el oeste lentamente.

Las subidas del camino
La Isla, un pequeño municipio al borde del mar Cantábrico. Una parroquia del concejo asturiano de Colunga. Un paraíso natural que cuenta con unas magníficas playas, las más extensa con casi un kilómetro de larga de arena dorada que permite disfrutar de un buen baño de Sol, y de agua…

Vista playa, al fondo La Isla
Y como la meteorología es propicia apetece un bañito en sus cristalinas y frías aguas.

El baño…
Y hablando de paraíso, una vista del amanecer desde el magnifico hotel de los Caspios, situado a escasos ochocientos metros del pueblo de la Isla, donde pudimos descansar plácidamente de la larga caminata de unos treinta kilómetros de la jornada precedente.

Amanecer en la Isla
Llastres, uno de los pueblos más bonitos de España, es una parroquia del concejo de Colunga. Según los primeros testimonios escritos sobre este asentamiento proceden del año 943, aunque sus orígenes se remontan a la época romana. El puerto de Llastres, en el punto neurálgico y fue el motor económico, así como testigo silencioso de la historia de esta villa marinera.

Llastres
Continuamos camino hacia Villaviciosa, sitio de sidra, fabes y mar. Capital del concejo, tiene un casco histórico muy interesante, donde se puede observar sus palacios, blasonadas y diversas muestras del Románico entre iglesias y monasterios. Cuenta con una gran ría donde disfrutar de un paseo en barco, ver las fábricas y bodegas (Llagares) de sidra, observar su biodiversidad y avistar las aves que habitan por estos parajes.

Ria de Villaviciosa
Después de reponer fuerzas con una exquisita cena en Villaviciosa, donde no falto la sidra con los famosos culines escanciados de mesa en mesa por un simpático showman. Nos acomodamos en la casa rural de Molín de Petra, para pasar la noche y descansar de la larga jornada.

Tazones
Tazones, un pequeño pueblo correspondiente al concejo de Villaviciosa, declarado conjunto histórico, en la que cuentan que en el año 1517 desembarcó el príncipe Carlos de Gante, que después sería el Rey Carlos I de España y Emperador Germánico Carlos V, el hombre más poderoso de su época.

El pescador de Tazones

Monasterio de Valdediós.
Al día siguiente y habiendo ingerido un buen desayuno, seguimos hacia el oeste camino de Noreña, pasando por el valle donde se ubica el Monasterio de Santa María la Real. Un conjunto Monumental, entre los que destaca el tempo de San Salvador que fue construido allá por el año 875, durante el reinado de Alfonso III, y el monasterio de Santa María la Real, levantado en el siglo XIII.

Claustro del monasterio…

Desde el mirador del Fitu.
En la falda del monte del Naranco, se encuentra la iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo, que fue construida en la época de Ramiro I. Fue declarada Monumento Nacional en 1885, y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La iglesia fue destruida por deslizamiento de tierras allá por el siglo XI, y a lo largo de su historia ha sufrido diversas reformas y restauraciones donde se eliminaron elementos añadidos a lo largo de diez siglos.

Oviedo, San Miguel de Lillo
No lejos de la iglesia de San Miguel nos encontramos con otro templo católico, la de Santa María del Naranco. Inicialmente la construcción no se proyectó como iglesia, sino como Aula Regia del conjunto palacial del rey Ramiro I. La destrucción de partes de las naves, alrededor del siglo XII, motivó su transformación en iglesia, según las crónicas del año 1150. Así mismo, también fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1985.

Oviedo, Santa María del Naranco
Vista de la ciudad de Oviedo desde el monte del Naranco.

Vista de Oviedo

Arte urbano de Oviedo
No podía faltar algunas miradas a los productos típicos y otros no tanto, que llamaron la atención de algunos peregrinos.

Las compras
Una de las calles de la bonita ciudad de Oviedo.

La calle de Oviedo

Oviedo.
Vista frontal de la Catedral de Oviedo. El rey Fruela I, (Rey de Asturias entre 757 – 768), lugar donde seria enterrado, inicio las obras para edificar la iglesia de San Salvador de Oviedo; pero tardo en construirse nada más que tres siglos. En un principio fue proyectada con un claro estilo gótico florido, los más usual en la Europa de la época; pero debido a los muchos problemas técnicos y las carencias económicas los arquitectos tuvieron que improvisar construyendo una sola torre y nos dos como era los preceptivos del estilo. La iglesia fue destruida por los musulmanes y fue el rey Alfonso II el que hizo levantar el nuevo conjunto de la catedral a principios del siglo IX.
La campana fue fundida en 1219, es una de las más antiguas que existen en funcionamiento.

La Catedral-Oviedo

La catedral de Oviedo
En la catedral de la sidra, no podían faltar referencias a la misma en la capital. En pleno corazón de la ciudad, se encuentra el bulevar de la sidra, donde existen un buen número de sidrerías en las que poder disfrutar los típicos culines, además de los platos típicos, como la fabada, el cachopo, chorizo a la sidra, las lentejas con chipirones, o los frixuelos.

La sidra
El ultimo acto del camino tenía que ser en una ubicación especial, la iglesia de San Julián de los Prados, el edificio prerrománico mayor y más antiguos. Construida durante la época del rey Alfonso II. Consta de planta basilical latina de tres naves, con una gran nave transversal con tres capillas. Alla por el año 896 fue donada por Alfonso III el Magno a la catedral de San Salvador. Es un marco incomparable donde destacan las pinturas en el decorado de los muros y bóvedas, con motivos ornamentales romanos.

Iglesia de San Julián de los Prados.
The End
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