Hotel de la Reconquista

Salida de Oviedo hacia el camino “Primitivo” con la incertidumbre de si se podrá llegar al destino previsto, debido al fuego que azota la zona, ayudado por los fuertes vientos. La mayoría provocados por algunas manos perversas con intereses desconocidos y diversos.

Plaza de Daoiz y Velarde de Oviedo

Fuego en el monte del Naranco, sierra en cuya falda se encuentra la ciudad de Oviedo.

Fue en sus laderas donde los reyes cristianos de Asturias asentaron sus primeros grandes edificios, como recuerdo de aquellos primeros años de la Reconquista, dos templos: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, considerados por la Unesco desde 1985 Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Camino desde Escamplero a Grado.

1,- LOS VAQUEIROS. Vaqueiros de Alzada. Los últimos hombres libres, llaman aquí a los moradores de ciertos pueblos fundados sobre las montañas bajas y marítimas del Principado, en los concejos que están en su acaso, cerca del confín de Galicia, llámense Vaqueiros porque viven comúnmente de la cría de ganado vacuno, y de Alzada, porque su asiento no es fijo, sino que alzan su moradas y residencias, y emigran anualmente con sus familias y ganado a las altas montañas.

Ilustrados, antropólogos y cronistas quedaron atrapados por la magia de estas nobles y cordiales gentes oriundas de las montañas asturianas. Un territorio inhóspito por el cual, hasta finales del siglo XIX, no eran posible el paso de carros de ruedas. Todos los ilustres viajeros románticos que cruzaron con los que se toparon. Mostraron las duras condiciones naturales que se hallaron. Escarpadas subidas, espesos bosques y todo tipo de fieras y bestias como los osos, jabalíes y lobos, que se hallaron en los montes bajos, convertían estas tierras en un destino peligroso por el que transitar…..

Albergue de grado.

No ser de ningún sitio, aunque ya seas un animal marcado sin remedio,

Y sin embargo a veces la ilusión de no ser o ser solo de un instante donde la sangre calle y las raíces se eleven solamente, como un brindis hacia el incierto soplo del futuro.

Este mismo lugar, cualquier lugar sin patria, sin familia, sin amigos, sentado en la terraza de una noche cualquiera donde nada te abrigue.

No ser de ningún sitio, aunque ya seas un animal marcado por tu vida,

Y sin embargo esta ciudad de pronto y las miradas que te eligen al paso y te bendicen o te ignoran sin más por ser tan solo como uno más, sin más.

Cansado de vivir, feliz así.

“Fernando Beltrán”

Mirando al cielo


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