El puente romano de Mérida es una de las estructuras más icónica de la antigua ciudad de Mérida, fue construido allá por el año 25 a. C. en la época de Augusto, durante el periodo de la expansión del Imperio Romano y es uno de los puentes romanos mejor conservados de la península ibérica. Tiene una longitud total de 792 metros, y doce de altura, lo que le convierte en uno de los puentes romanos más largos del mundo.

Cuenta con 60 arcos, aunque originalmente tenía más, pero algunos fueron destruidos o modificados debido a las crecidas del río Guadiana. Fue construido con granito y sillería, materiales típicos de la arquitectura romana de la época. Los robustos pilares sobre los que se sostiene cuentan con tajamares redondeados y lo pilares más castigados por la corriente están perforados con arquillos a modo de aliviadores con el fin de reducir la resistencia del agua.
Fue restaurado en diversas ocasiones a lo largo de los siglos, especialmente en la Edad media y la Edad Moderna, la más importante fue la llevada a cabo en el siglo XVII, en la que se añadieron cinco arcos en el tramo central, pero aún conserva gran parte de su estructura original. Formaba parte de la vía de la plata, y fue una importante ruta que conectaba el norte y el sur de la península ibérica en esa época.
Hoy en día, es un puente peatonal y una atracción turística clave en la ciudad de Mérida, formando parte del Conjunto Arqueológico de la ciudad. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en el año 1993.

La importancia del puente no solo radica en lo arquitectónico, sino también en su historia, ya que ha sido testigo de miles de años de historia, desde la época romana hasta nuestros días. Además del puente, Mérida es una ciudad rica en historia y cultura, con numerosos monumentos, que reflejan su importancia durante la época romana.
Deja un comentario