d) Edad moderna:
A finales del siglo XIV, el Gótico fue el estilo que dominó la pintura en la Toscana. Se puede observar en la obra de Pietro Lorenzetti y Ambrogio, que se identifica por una dulzura y elegancia en todas las figuras.
Llenando el hueco entre el Gótico y el Renacimiento, se encuentran las pinturas de Fra Angélico, la mayoría de las cuales son retablos que muestran la afección del Gótico por lo elaborado, utilizando oro y colores brillantes. En los frescos de los convento e iglesias se muestra como discípulo artístico de Giotto.

Las primeras imágenes del Renacimiento en Florencia datan del primer año del siglo conocido en italiano como Quattrocento. En esa época se llevó a cabo una competencia para encontrar al artista que crearía dos puertas de bronce para el Baptisterio de San Juan, la iglesia más vieja en la ciudad.
El interior del domo está decorado con un enorme mosaico de Cristo que se supone fue diseñado por Coppo di Marcovaldo. Tiene tres grandes portales, el central estaba cubierto en esa época por un juego de puertas creado por Andrea Pisano. Las puertas de Pisano estaban dividas en veintiocho compartimentos que contenían escenas narrativas de la vida de Juan Bautista. Los competidores, de los cuáles siete eran jóvenes artistas, debían diseñar un panel de bronce de dimensiones similares, representado el Sacrificio de Isaac.
Dos de los paneles aún se conservan, uno creado por Lorenzo Ghiberti y otro por Brunelleschi. Cada panel muestra un fuerte estilo clasicista indicando la dirección en la cual el arte en esa época. Ghiberti utilizó la figura desnuda de Isaac para crear una pequeña escultura con estilo Clásico. En el panel de Brunelleschi, una de las figuras incluidas en la escena hace recordar a una figura Romana de bronce de un niño sacando una espina de su pie. La creación de Brunelleschi muestra menos elegancia que la de Ghiberti, aborda el tema del drama humano y la tragedia inminente.

En el año 1426 dos artistas comenzaron a pintar un fresco de La Vida de San Pedro en la capilla de la familia Brancacci, en la iglesia de Santa María del Carmine en Florencia. Ambos fueron conocidos por el nombre de Tommaso y apodados Masaccio y Masolino.
Más que ningún otro artista, Masaccio reconoció las implicaciones en las obras de Giotto. Continuó con la práctica de pintar la naturaleza. Sus obras manifiestan un entendimiento de anatomía, perspectiva lineal y el estudio de la luz. Entre sus obras, las figuras de La expulsión de Adán y Eva del Paraíso terrenal, son reconocidas por su representación realista de la forma. Contrastan con las gentiles y agradables figuras pintadas por Masolino en la Tentación de Adán. La pintura de la capilla quedó inacabada al morir el joven Masaccio a los 26 años. El trabajo fue retomado por Filippino Lippi. La obra de Masaccio se convirtió en una fuente de inspiración para otros futuros pintores, como Leonardo da Vinci y Miguel Ángel.
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