Cuenca es una ciudad sorprendente, su historia y geografía ofrecen mucho de qué hablar. Situada en la comunidad de Castilla la Mancha, entre las hoces formadas por los ríos Júcar y Huécar, lo que le da un paisaje espectacular y escarpado. Esta geografía única ha dado lugar a uno de sus símbolos más conocidos: “las Casas Colgadas” Estas casas, que parecen desafiar la gravedad, están construidas al borde de un precipicio sobre la Hoz del Huécar. Son un ejemplo único de arquitectura medieval y, aunque muchas han desaparecido, las que se conservan albergan museos y restaurantes.

El casco antiguo de Cuenca es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1996. Caminar por sus calles empedradas es como retroceder en el tiempo, ya que conserva la estructura medieval original con sus calles estrechas, iglesias góticas y plazas pintorescas. La “Catedral de Santa María y San Julián”, construida entre los siglos XII y XIII, es una joya del arte gótico, y una de las primeras catedrales de este estilo en España.

Otro aspecto interesante de Cuenca es su vibrante vida cultural, particularmente su conexión con el arte contemporáneo. El “Museo de Arte Abstracto Español”, ubicado en una de las Casas Colgadas, alberga una importante colección de arte moderno español, destacando a artistas como Antonio Saura y Fernando Zóbel.
Cuenca es famosa por sus festivales, entre ellos la “Semana de Música Religiosa de Cuenca”, uno de los eventos más importantes de música clásica y sacra en España, que se celebra durante la Semana Santa.

Otro aspecto de Cuenca es su paisaje natural que la rodea, siendo un destino para los amantes de la naturaleza y la aventura. Muy cerca de Cuenca se encuentra la “Ciudad Encantada”, un paraje natural con formaciones rocosas de piedra caliza que han sido erosionadas durante millones de años, creando formas curiosas que se asemejan a figuras de todo tipo. Este lugar es ideal para el senderismo y es uno de los paisajes geológicos más singulares de España
Cuenca también está muy vinculada a su historia militar. Durante la Guerra Civil Española, la ciudad fue escenario de varios combates, y su castillo, aunque en ruinas, recuerda su importancia estratégica durante la Edad Media. Las murallas y el puente de San Pablo, que conecta el casco antiguo con el convento homónimo, ofrecen vistas espectaculares de la ciudad y los alrededores.

La gastronomía de Cuenca es digna de mención. La ciudad y su provincia son conocidas por platos tradicionales como el “morteruelo” una especie de paté caliente de carne de caza, y el “ajoarriero”, un plato a base de bacalao, ajo y patatas. También destaca el famoso “resoli”, un licor típico de la zona, que se suele consumir en festividades y celebraciones.
Finalmente, Cuenca ha sido un lugar clave en la literatura y el cine. Su belleza escénica y su atmósfera medieval han sido fuente de inspiración para escritores y cineastas. Por ejemplo, parte de la película «El Caballero Don Quijote», basada en la famosa obra de Cervantes, fue rodada en la ciudad.
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