d) Edad moderna:
Por el extraordinario nivel de talento que demostró en distintas áreas, Leonardo da Vinci, es considerando como el arquetipo del renacimiento, aunque fue en la pintura donde se le reconoció y admiró más en su propia época, él dibujaba a partir del conocimiento que adquiría en otras facetas. Leonardo era un observador, aprendió de observar el entorno. Estudiaba y dibujaba las flores de los campos, los remolinos en los ríos, las formas de las rocas, las montañas, la forma en que la luz reflejaba en el follaje, y en especial, estudió la forma humana.

Más que ningún otro artista, el avanzó en el estudio de la atmósfera. En sus pinturas tal como Mona Lisa y La Virgen de las Rocas, el utilizó la luz y la sombra con tal sutileza que lo llegaron a conocer esta técnica como el esfumado de Leonardo.
Leonardo alcanzó un nivel de realismo en la expresión de las emociones humanas, estilo prefigurado por Giotto pero desconocido desde la obra Adán y Eva de Masaccio. La Última Cena de Leonardo, pintada en el comedor de una fábrica en un monasterio en Milán, se convirtió en el punto de referencia de la pintura narrativa religiosa para la siguiente mitad del milenio. Muchos otros artistas del renacimiento pintaros sus versiones; pero solo la de Leonardo estuvo destinada a ser reproducida innumerables veces. Además del impacto directo por sus obras, los estudios de Leonardo sobre la luz, anatomía, paisajes, y expresión humana fueron irradiados a sus estudiantes.

En 1508, el Papa Julio II logró convencer al escultor Miguel Ángel de continuar la decoración de la Capilla Sixtina. El techo de la capilla estaba construido de tal manera que había doce pechinas en las cuales se pintaría a los doce apóstoles. Sin embargo, Miguel Ángel tenía en mente otro esquema mucho más complejo tanto en diseño como en iconografía. La escala de trabajo que ejecutó fue tan grande y compleja que le tomo casi 5 años terminarla.
El plan del Papa para los apóstoles hubiera formado una unión entre las narrativas del viejo y el nuevo testamento y los retratos de los Papas. Sin embargo, el panorama que planteó Miguel Ángel fue en la dirección opuesta. El tema del techo de Miguel Ángel no es el plan de Dios para la salvación humana, al contrario, es acerca de la desgracia humana, del porque la humanidad necesita la fe en Jesús.

Superficialmente, el techo es una construcción humanista; Pero a pesar de la belleza de las figuras, Miguel Ángel no glorificó el estado humano ni presentó el ideal Humanista de amor platónico. De hecho, los antecesores de Cristo, pintados en la sección superior de la pared, demuestran las imperfecciones de las relaciones familiares. Vasari alabó la habilidad de Miguel Ángel para crear posturas para sus figuras.
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