Las Lagunas de Ruidera son un conjunto de humedales situadas en el Campo de Montiel, entre las provincias de Ciudad Real y Albacete, en la región de Castilla-La Mancha. Se trata de un sistema hídrico que forma parte del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera.

El humedal está compuesto por 15 lagunas, que se extienden a lo largo de unos 30 kilómetros, conectadas entre sí por cascadas, arroyos y subterráneos naturales. Las lagunas varían en tamaño y profundidad, creando un paisaje espectacular donde el agua es protagonista, con tonos turquesa y esmeralda según la luz y la época del año. Las lagunas más conocidas incluyen la Laguna del Rey, la Laguna Colgada y la Laguna Blanca.

Las Lagunas tienen un origen kárstico, es decir, se formaron a lo largo de millones de años a través de la disolución de rocas calizas por el agua. Este proceso dio lugar a cuevas, manantiales y cascadas naturales. Las barreras de travertino (roca calcárea porosa) que separan las lagunas son el resultado de la sedimentación de carbonato cálcico, que ha ido creando diques naturales a lo largo del tiempo.

Los primeros asentamientos humanos en el área se remontan a la Edad del Bronce, pero los íberos y romanos fueron las primeras civilizaciones que realmente dejaron huella en la zona. Para los romanos, el agua era un recurso esencial, y utilizaron las lagunas como fuente de agua y energía, construyendo pequeñas infraestructuras hidráulicas para aprovechar el agua de las lagunas.

Durante la Edad Media, la zona pasó a ser administrada por la Orden de Santiago, una de las órdenes militares más influyentes de la época. En 1214, Alfonso VIII otorgó a la orden el control sobre el Campo de Montiel, incluyendo las lagunas. La Orden utilizó este espacio para aprovechar sus recursos naturales, especialmente el agua, que era vital para la agricultura y el abastecimiento de las aldeas cercanas.

Durante los siglos XVIII y XIX, las lagunas fueron utilizadas para diversas actividades económicas, como la pesca y la producción de energía mediante molinos de agua. En 1829, se construyó una presa en la Laguna del Rey para aumentar el volumen de agua disponible. El agua también fue aprovechada para alimentar las explotaciones agrícolas de la región.

A mediados del siglo XX, la importancia ecológica de las lagunas fue reconocida y comenzaron los esfuerzos por preservar este espacio natural. En 1979, las Lagunas de Ruidera fueron declaradas Parque Natural, protegiendo así su biodiversidad y evitando la sobreexplotación de sus recursos. El parque ocupa una extensión de más de 4,000 hectáreas e incluye tanto las lagunas como los alrededores.

Además de su relevancia ecológica, las lagunas tienen un valor cultural, no solo por su aparición en Don Quijote, sino también por las leyendas locales y la historia relacionada con la Orden de Santiago y los romanos.


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2 respuestas a “Ruidera”

  1. Avatar de
    Anónimo

    para leer dos veces y pensar…

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  2. Avatar de
    Anónimo

    Interesante lectura!!

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